
Dos días pueden dar para mucho, o resultar demasiado cortos, todo depende de como se mire, de como te organices y de lo dispuesto que estés a aprovecharlos. Nosotros partimos con un suspenso en organización previa pero, ganas de disfrutar y soltura para la gestión de última hora no nos faltaron, así que en el post de hoy: LONDRES EN DOS DÍAS – DÍA 1
WESTMISTER
De buena mañana y con un día estupendo, cogimos el metro para acercarnos a la zona de Westmister y así visitar algunos de los rincones más icónicos de Londres.
Al salir de la estación de Westmister nos encontramos de frente con el imponente Big Ben, a cuya vera se encuentran, tanto el Palacio, como el puente que dan nombre a la estación, así como a esta preciosa zona.
Las vistas desde el puente son espectaculares, mires a donde mires todo es de una belleza indescriptible.


Una vez hechas las fotos de rigor, volvemos atrás para disfrutar de un paseo que nos llevará, desde la Plaza del Parlamento hasta Trafalgar Square.
Desde la Plaza del Parlamento podemos disfrutar de las vistas a diferentes monumentos y edificios emblemáticos, como la casa Portcullis. Además, en ella se encuentra el parque de St. James famoso por albergar diferentes estatuas de personajes históricos como lo fue Winston Churchill.
Es una zona preciosa y llena de vida.








Si quieres sacarte la típica foto en una cabina de teléfono rojo, allí mismo tienes varias para poder llevarte el recuerdo, eso sí, tendrás que esperar tú turno porque hay cola.

Dejamos atrás la Plaza del Parlamento para seguir nuestra ruta hacia Trafalgar Square. En nuestro camino pasamos por el 10 de Downing Street, residencia oficial del primer ministro, así como por el edificio de la Guardia Real a caballo.
La zona está llena de edificios preciosos, algunos de ellos de estilo barroco, otros de la época victoriana, todos ellos perfectamente cuidados y conservados.
Y después de un precioso paseo, al fondo podemos divisar Trafalgar Square, con su columna de Trajano.








COVENT GARDEN Y SOHO
Ya por la tarde, pusimos rumbo a Covent Garden. Nos encantó el ambiente que había, con espectáculos callejeros, música, y una gran variedad gastronómica. Por no hablar del edificio del antiguo mercado de manzanas, una verdadera maravilla de la cual no saqué ni una foto, demasiado bello para no disfrutarlo.






Y de Covent Garden, nos dejamos llevar hasta adentrarnos en el Soho y sus bulliciosas calles: el barrio Chino, Carnaby Street…






Y para ir despidiendo el día, nos dejamos caer en Green Park con la ilusión de que alguna ardilla se nos acercara. Os diré que no lo conseguimos, pero el paseo hasta los jardines de Buckingham Palace mereció la pena, y mucho.


Antes de volver al hotel, nos dirigimos al London Bridge para pasear a orillas del Támesis hasta cruzar el Tower Bridge, donde tomamos un autobús que nos dejó cerquita de nuestro hotel.



Un primer contacto con la ciudad que nos dejó la miel en los labios, y un dolor de pies importante, todo hay que decirlo.
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